Discriminación por mis tatuajes

img_5901

No había ranteado —tanto— al respecto en mis redes sociales ni con mis conocidos, pero creo que por fin lo superé e incluso tengo una idea para responder de la mejor manera a la discriminación por la que pasé a causa de mis tatuajes.

Como muchos saben, cocinar es uno de mis pasatiempos favoritos, y ya que el año pasado no tuve suerte con los empleos, decidí buscar algún comedor/casa/refugio donde pudiera apoyar en área de cocina para invertir mi tiempo en ayudar a alguien. Mi madre tenía un contacto, una señora muy amable, que es voluntaria en un comedor para gente en situación de calle, el cual funciona a través de donaciones —de alimentos, ropa, desechables, cobijas, etc.— , pero es manejado por el ANE (Apostolado de la Nueva Evangelización).

El ANE es una asociación católica de laicos conservadores comprometidos con la Iglesia, que apoyan en labor social —a cambio de dejarse evangelizar—, pero que también están en contra de prácticas como el aborto y la eutanasia.

img_5888

Las religiones y yo no somos uno mismo, pero yo respeto las creencias ajenas, y aquí el punto era aprovechar tiempo libre en hacerle un bien a personas que no la tienen tan fácil cada día. Así que nos dieron los datos de la casa-comedor, que está al lado de la estación del metro Villa de Cortés, y quedamos en ir la semana siguiente.

Al llegar me sorprendió la fila de hombres afuera de la casa, esperando a entrar para tomar almuerzo. Todos los voluntarios nos recibieron muy amablemente, nos presentamos con todos, y nos explicaron la dinámica de servir. Ahí supe que, entre ellos y con los asistentes se decían “hermanos”, y que, antes de pasar a sentarse, los visitantes debían pasar antes a misa. Por supuesto que estas cosas me incomodaban de más, pero tampoco eran razón para dejar de intentar.

Los martes se sirven tres rondas, cada una de aproximadamente 100 hombres, y al terminar cada ronda hay que correr a lavar, secar, poner las mesas y volver a servir. Es muy dinámico, cansado y entretenido. Los visitantes suelen ser muy amables, la mayoría te saluda y te agradece, y varios se mostraron interesados por mis tatuajes, lo que encontré muy divertido.

Al final del primer día, algunas voluntarias nos agradecieron —me acompañó mi madre—, y nos dijeron que nos esperaban a la próxima. Nos fuimos con nudo en la garganta, pies cansados, pero con el corazón llenito y ganas de volver. La siguiente ocasión tocaba servir un par de rondas a mujeres y niños, y también fue un día my dinámico y bonito, sólo un poco entorpecido por algunas señoras de edad porfiadas que no saben delegar, o que quieren imponer su estilo para cosas tan simplonas como poner los platos en una charola. Al final, es también un ejercicio de paciencia, tolerancia y de dejar ir. Qué importa el modo, lo importante es que la comida llegara a los platos de esos niños que habían asistido.

img_5889

En mi tercer día, todo iba bien, estábamos terminando la primera ronda y en preparativos para la segunda —de tres, porque era día de comedor para hombres, y al parecer asisten más que mujeres y niños—, cuando una señora voluntaria me detiene en la cocina y me pregunta en un tono cero amable: “¿Tú qué estudias?” y le respondo: “Soy Maestra en Comunicaciones”. Entonces continúa: “¿Cuántos años tienes?” y yo sin entender respondí que 30. Y siguió: ¿Has trabajado? Me han dicho que con tatuajes no te aceptan en las empresas de renombre.”

Cabe mencionar que no estoy cubierta en tinta; tengo 3 tatuajes visibles en los brazos.

Vaya, nunca me ha importado lo que la gente piense de mi persona, de mi físico, de mis gustos, ni las empresas de renombre, pero me calaron hondo dos cosas: 1. llevaba un año sin encontrar empleo, y evidentemente no era por mis tatuajes, sino por mala suerte, mal tino, malas entrevistas, qué sé yo, pero ahí había un botón rojo listo para hacer estallar la bomba, y 2. en este sitio, por muy religioso que fuera, me sentía valorada, segura y en un ambiente de compañerismo, donde yo pensé que lo más importante era ayudar, no juzgar al wey de al lado, que además es de tu equipo.

“Aquel es el que critica; éste es el que destruye, sé tú el que sirve.” Gabriela Mistral

Hace tanto no me sentía así, a punto de explotar de rabia y de decepción, y sólo atiné a decir: “Sí he tenido buenos trabajos y no importan los tatuajes; tengo amigos tatuados en todo tipo de empresas y nunca han tenido problema”. Me hubiera gustado decirle tantas otras cosas, más argumentos sólidos, aunque al final hubiera sido una pérdida de tiempo, porque esa mujer, que seguramente ni tuvo que trabajar en su vida, no tiene idea de cómo es el mundo real en 2017.

Me sentí tan mal después de lo ocurrido, que le dije a mi madre que quería irme. Me alteré demasiado y quería llorar de coraje, pero me aguanté las ganas. Algunas “hermanas” se dieron cuenta de que algo pasaba y yo no quería decir nada, pero no nos dejaron ir hasta que conté lo que había pasado. Y aunque quisieron hacerme lavado de cerebro tipo “Jesús te ama y sólo importa lo que eres para él”, o “No abandones la labor de Dios, vienes a servirlo a él”, obviamente yo no estaba ahí para servir a un holograma, sino a dar mi aporte para que personas sin hogar ni recursos pudieran recibir una sonrisa de bienvenida y un plato de comida caliente.

img_5897

Este episodio reforzó mi sentir hacia algunas instituciones religiosas y religiones, y me hizo darme cuenta de que a veces querer ayudar no es tan sencillo. Hay que saber bien dónde y cómo hacerlo para que nuestro esfuerzo se maximice y no nos expongamos a este tipo de actitudes de parte de las personas que se supone están de tu lado.

img_5884img_5887img_5890img_5893img_5896img_5905

img_6514img_6516

Para pasar el trago amargo y cerrar esta historia, me gustaría hacer una colecta de alimentos (arroz, frijoles, frutas, verduras), desechables (servilletas), artículos de limpieza (cloro, lavatrastes) y textiles (ropa, chamarras y cobijas), para hacer mi último aporte a la causa en ese sitio en específico, y demostrar que portar tatuajes y apoyar la eutanasia y el aborto no me hacen ni menos humana, ni menos valiosa, ni menos que nadie. Si alguien quiere sumarse, ya saben dónde encontrarme.

img_6515

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s