El barrio de noche

El frío espanta a buena parte de los santiaguinos. Cuando bajan las temperaturas, recién anochece, todos se guardan y las calles quedan solas, ocupadas únicamente por peatones —presencias etéreas— que deben andarlas a la fuerza para llegar a algún lugar.

Por alguna extraña razón —una especie de impulso vampírico—, esperé hasta la noche para salir a caminar. Pasaban de las 7 de la noche, pero era notorio que nadie quería estar afuera por gusto. Siempre me quejo del frío, pero esta vez disfruté con un gozo singular esa sensación de deambular, de no tener prisa, de saber que nadie me espera, de no preocuparme por saber hacia dónde voy.

Lo único que importa en un momento así, es el sonido de la música portátil en mis oídos y el ritmo controlado por los tiempos de los semáforos. Las calles son conocidas, la ruta es espontánea, dictada sólo por el antojo de la memoria. De noche todo se ve distinto, y con poca gente y autos presentes, los lugares se perciben mejor. Avanzo por el barrio que llamo hogar, en este otoño mortecino, con los ojos bien abiertos y la cámara lista.

Qué precioso intento de libertad.

IMG_9066 IMG_9067 IMG_9069 IMG_9070 IMG_9071 IMG_9072 IMG_9073 IMG_9074 IMG_9076 IMG_9080 IMG_9081 IMG_9082 IMG_9083 IMG_9084 IMG_9088 IMG_9091

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s